Preparándome para la Navidad /El enojo
Anoche, mientras me hacía añuñucos para que me quedara dormida, mi papi me contaba las cosas que me había comprado para Navidad, convencido de que yo no le entendía. "Cuando seas más grande vas a disfrutar mejor esta fiesta", me decía mi papi. ¡Qué se cree señor! que porque soy pequeña no voy a saber del viejo pascuero, que porque no hablo no puedo pedir lo que quiero (una pechuga gigante de capacidad ilimitada y siempre disponible, OBVIO). ¡No pues señor! Sepa que nosotros los niños tenemos un sexto sentido en cuanto a eso de los regalos, incluso aquellos que todavía balbuceamos cosas poco coherentes. ¡Hágala la prueba, lo desafío! Póngame delante de un mini gimnasio de estimulación para bebés y verá cómo me brillarán las pupilas, cómo la boca me salivará más y cómo mis manos, sé que todavía algo torpes, intentarán abrir ese papel lleno de renos, pascueros y bolas de colores. Lo desafío a que haga la prueba. Y perdone que no lo tutee, pero es que su actitud me ha sacado de las casillas. ¡Y todos los que leen este blog no se hagan los lesos! A ustedes también los estaré esperando.



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