Angel de la guarda, dulce compañía

Hoy hice mi primera salida. Fui con mis papis y mi abueli a la Pequeña Italia, el restorán italiano de 14 Norte. Todo estaba rico, pero yo no probé nada. ¿Qué puede hacer un bebé en un restorán si no puede ni comer lo que sirven? Dormir. Dormí hasta que me dio hipo. Dormí y soñé con el angelito de la guarda que tengo en mi mudador. El me pide que me porte bien y yo le contesto que muy de acuerdo, pero que me tiene que ayudar a hacer caquita. Es que me cuesta la cosa, si no es tan fácil.
Una técnica que estoy aprendiendo es a atiborrarme de leche. Pido a cada rato. Eso tiene medio neuras a mis papis, que se tienen que despertar de madrugada para alimentarme. Para que se calmen un poquito decidí inventar un juego con mi mami. Es muy simple. Parte cuando ella me muda. Yo me quedo tranquilita, le escucho sus canciones y sus arrullos. Al final, cuando ya me ha sacado el pañal sucio y me está por poner el nuevo.......¡Chazz! le lanzo un chorrito de pipí. Es muy divertido. Estoy esperando que mi papi me mude en la noche para jugar también con él. A penas pueda le voy a comentar el juego a mi amiga Leonor, a ver si ella también se entretiene con su mami, aunque la Leo no estaba segura que su mami fuera la encargada de mudarla. El viernes pasado me vio el doc. Estoy casi perfecta. 2 kilos 900 gramos de puro filete, me dijo el doc y yo me entré a preocupar, porque una nunca sabe bien qué van a hacer con uno. Me imaginé en el mostrador de una carnicería y me asusté más cuando mi mami me dijo después que tenía unos "tutitos tan pequeñitos y sabrosos". Como me decían antes de salir de la barriga, el Mundo está lleno de peligros y hay que sortearlos en grupo. Esa receta daban allá. Dicen que es más fácil pasar los problemas entre varios que de a uno. ¡Ya pues papis de la Pandilla, háganse un comentario en el blog para que podamos formar un grupito!



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