Cuatro meses y contando...
Les actualizo sobre algunas cosas que, de puro grande, ya estoy comenzando a hacer. Ahora me siento. O sea, si mis papis me estiran los brazos, yo los recojo hasta quedar sentada. También aprendí a hacer caquita. Y a sonreír cuando estoy haciendo alguna diablura, por ejemplo, despertar a mis papis en medio de la noche. Es que los echo de menos desde que me cambiaron a la pieza de al lado, para que pudiera dormir en mi cuna. Mañana me ponen una vacuna y, ahora que me lo dicen, como que me estoy acordando que las vacunas son esas jeringas que te ponen en el brazo. ¡Auch!, duelen. A cambio, mi papi terminó ese trabajo que lo tenía llegando a casa cuando yo ya estaba dormida. Ahora lo veo para el baño de la tarde y en las mañanas alcanzo a despegar los ojos para despedirme de él.



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