Comienza mi historia
Tengo sueño. Todavía no abro los ojos. Ni escucho. Soy a penas un corazón que late con la fuerza de cien locomotoras, pero, por alguna razón, me siento observada. Lo siento; a penas tengo unas horas y todavía conozco poco del Mundo. Salvo esa sensación extraña de sentirse observada. ¡Hey!, oye. Como que siento algo. Oh, sí. Claro.
Era mi corazón.
Era mi corazón.



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